Adiós Golfillo

     Esta mañana me despedí de mi Golfillo Ranchera Rojo. Y aunque vender un coche, a priori,  debería de ser como vender cualquier electrodoméstico: una lavadora, un frigorífico… al fin y al cabo no deja de ser una maquina que has usado y que cuando decides que ha llegado el momento cambias por otra; la verdad es que a poco que uno tenga un poco de sensibilidad (a la que me niego a renunciar) te emocionas si recuerdas todos los momentos vividos junto a él.

     Y es que el Golf fue toda una aventura desde el inicio: Mi amigo Dani y yo nos fuimos a Alemania con sólo billetes de ida de avión. Una vez allí, 2 días de ver cientos de coches viviendo peligrosamente (cogiendo autobuses y metros sin tickets). Una vez decididos y dada la señal para el Golf, vamos a cobrar el cheque bancario y vemos como un banco tras otro nos niega la posibilidad de hacer efectivo el cheque que llevaba para pagar el coche, llamada al director del banco a España y respuesta prácticamente de que era mi problema. Imaginaos cómo se siente uno después de haber soltado 1000€ y con un cheque incobrable en Alemania, menos mal que al final, después de mucho batallar, de llamadas y una buena comisión se pudo arreglar y a través de la Wester Union pudimos recibir el dinero.

La vuelta también tuvo lo suyo, nos vimos en mitad de Francia sin sitio donde dormir en 100kms a la redonda y la primera noche con mi coche la pasé durmiendo dentro de él en el parking de un área de servicio francesa, muy romántico ¿Verdad? Pero Dani en su coche y yo en el mío ¿Eh?

     Llegando a tierras Hispanas y hartos de tanta autopista decidimos parar a comer en la Costa Brava, cogimos una carretera de montaña y haciendo un poco el vaina por las curvas cerradas me asusté al ver como el coche parecía frenar solo alguna rueda intermitentemente, y piensa uno: “Eah, ya me la han pegado, que co… le pasa al coche ahora” cuando se lo dije a Dani se rió un rato y me dijo que eso era que me había saltado el ESP y que si no es por eso a lo mejor me hubiera tenido que recoger de la cuneta.

     Una vez aquí, los viajes han sido muchos y las anécdotas más, al fin al cabo son 8 años, en los que ha habido innumerables viajes a Huelva y Sevilla. unos cuantos a Cádiz, Madrid, Málaga, Jaen, Córdoba, Portugal, uno de los más bonitos que hicimos al Pirineo Aragonés y al País Vasco y muchos a Sierra Nevada.

     En Sierra Nevada le han caído un par de nevadas de medio metro encima del coche.

     En una de ellas con los amigos Parreño y Dani (cómo no, que siempre está en todas) después de estar 5 días con los coches parados y hasta arriba de nieve, cuando llegó la hora de moverlos el de Parreño rompió una correa al estar todo el circuito congelado y tuvimos que llevarlo a un taller ‘especializado’ (que preguntado por nosotros por el sistema que utilizaría para descongelarlo nos respondió que con una estufa, jaja y nosotros con elucubraciones) Parreño le dijo que no se lo fuera a quemar (un Audi 80 con más años, jaja) Cuando Dani cogió su coche se le fue con el hielo y chocó con una farola y llegado el turno de arrancar el Golf yo estaba temblando pero se portó como un campeón.

     Y es que el Golfillo nunca me dejó tirado y por eso y por todas esas vivencias cuesta decirle adiós pero prefiero dejarlo ir con el buen sabor de boca de que no me dió problemas y forma una parte importante de mis recuerdos de esos 8 años.

     Pero eso sí, lo que no te perdono Golfo es tu vanidad. Reconócelo, te encanta que te hagan fotos, es que ves un radar y te aceleras para salir en la foto. Un par de ellas cayeron y una hasta con pérdida de puntos. Pero bueno, si las cuentas no me fallan ya están recuperados.

     Ahora la presión demográfica (los 2 mellizos) junto con Laura requieren otro tipo de vehículo, así que monovolumen al canto y el Golf se va camino de Sevilla con un surfero que midió y midió el coche para ver si le entraba la tabla, así que sus viajes serán ahora entre la capital hispalense y la zona de Tarifa. No es mala jubilación ¿Eh golfillo?

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~ por Manuel Fernández Boniquito en octubre 20, 2011.

Una respuesta to “Adiós Golfillo”

  1. Uyyyyyyy, qué penilla……..todavía verás por ahí el Audi 80, no? Está er tío que ni recién comprao, jejejeje. Pero es que su dueño es mecánico, así cualquiera!!!
    No te preocupes que ya iremos a Tarifa con toa la recua a visitarlo ;) , con Dani, por supuesto…………

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